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Conflictos en el trabajo

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Por Maite Ruiz

Psicóloga y Mediadora. Socia Fundadora en Mediación Navarra

Las relaciones en el trabajo son muy importantes para todos nosotros. Ya sea con jefes, compañeros o subordinados, mantener una camaradería sana nos hace sentirnos bien, tranquilos y generar un agradable clima de trabajo.

Y todos lo sabemos, porque todos en algún momento de nuestra vida laboral hemos sufrido las consecuencias de una mala relación en el trabajo. De manera directa o indirecta (conflictos de otros pero que nos afectan).

No hay modelo de empresa buena o mala en lo que a conflictividad se refiere. Los problemas de relación y conflictos entre personas se dan en cualquiera de ellas, desde multinacionales a pequeñas empresas, pasando por empresas familiares y también como no, por empresas de economía social.

Esto es una realidad que constatamos respecto a las relaciones entre personas en el trabajo, y otra realidad es la siguiente: si hay un problema entre compañeros y nadie hace nada, no se va a solucionar. Es decir, los conflictos están “vivos” y su tendencia natural es crecer.

Así que, ante estas dos realidades, os preguntareis: Si en un equipo hay dos personas que no se hablan, o no se hablan con su jefe o se llevan mal con los de otro equipo, o dos socios están peleados, etc y no hacemos nada, ¿puede solucionarse? Pues la respuesta es clara y nítida: NO. No solamente no se va a arreglar, sino que irremediablemente va a empeorar.

Por lo tanto, si queremos que en nuestra empresa las personas se sientan bien y vengan a trabajar sin mas tensiones que las del trabajo (que ya es bastante), tenemos que definir qué vamos a hacer cuando los conflictos se manifiesten. Y cuanto antes mejor, que crecen…no lo olvidemos.

Como en el resto, en las empresas de economía social el bienestar de los trabajadores y de los socios trabajadores, está relacionado de manera directa con la generación de espacios saludables que son aquellos que, entre otras cosas, están libres de conflictos.

Así pues, tomemos conciencia de que la conflictividad va a ser una realidad en nuestra empresa y que, si sabemos gestionarla y generar mecanismos para identificarla en sus primeros momentos, estaremos potenciando la salud de todos los que formamos parte de ella y, en consecuencia, mejoraremos el rendimiento y la productividad de todos.

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